Profesoras de Sexo !!
Alguien llam a la puerta de mi habitacin. Sera mi amigo
Carlos. Comenc a recordar que esa misma maana habamos
conocido a un grupo de chicas en la cafetera del hotel.
Estaban de viaje de fin de curso del ltimo ao de instituto,
al igual que nosotros, aunque procedan de la otra punta
de Espaa.
Nos habamos conocido casualmente. Sus nombres eran Sara,
Paula, Laura y Elena. Sara era la que ejerca de lder del
grupo. Ella nos haba invitado a la habitacin de Paula
porque pensaban organizar una pequea fiesta. Beber,
hablar, rer y quin sabe qu ms cosas. Sus ojos eran azules
y su pelo, castao claro, era largo y liso. Por la maana
llevaba un top ajustado que le marcaba los pezones. Sus
pechos eran perfectos. Me alegr de que no llevara sujetador.
Apoyada en la barra, tambin dejaba entrever su bonito
tanga negro.
Paula tambin impresionaba. Sus ojazos negros, su piel
morena y su pelo negro rizado cayendo sobre sus hombros
ya bastaban por s mismos para llamar la atencin. Pero
era su cuerpo lo que haca volar mi imaginacin. Sus pechos
eran ms grandes que los de Sara y su culo era, si cabe, ms
perfecto. Laura y Elena, aunque guapas, eran ms normalitas.
Ambas eran morenas y de ojos marrones. Pero haba algo en
Laura que me llam la atencin. Su timidez le daba un morbo
especial.
Tras la conversacin con las chicas, habl un rato con mi
amigo. El estaba convencido de que se enrollara con Paula,
aunque confes que ninguna le disgustada. Muy tpico.
Yo, consciente de nuestras limitaciones, no sola emocionarme
en estos casos. Le dije que era un flipao. Posteriormente,
en mi habitacin, pens en la fiesta. La verdad es que me
excitaba solamente con pensar en Sara, Paula e incluso
en Laura.
Ahora nos dirigamos a su habitacin. No poda ni imaginarme
que sera la mejor noche de mi vida. Abri la puerta Sara,
que usaba una camiseta larga y su tanga como pijama. Nos
recibi con un abrazo y dos sonoros besos. Su efusividad
y las risas del interior nos hizo ver que no haban esperado
por nosotros para empezar a beber. Tras saludar a todas
me sent en la cama junto a Paula, que llevaba puesto un pijama.
Pronto para mi alegra, se apoy sobre mi hombro y pude notar
el tacto de su pelo y su suave olor. Frente a m se haba sentado
Sara. Por su posicin, yo poda ver sin problemas su tanga.
Esta visin y el tacto de Paula sobre mi hombro produjo mi
primera ereccin. Not que Sara se haba dado cuenta y miraba
mi paquete con descaro. Nos pusimos a hablar.
Al cabo de un rato, vi que Elena estaba tanteando a mi amigo.
No tardaron mucho en comenzar a besarse y a la media hora
se fueron a otra habitacin. All me qued yo, solo con tres
bellas mujeres. Paula, quiz debido al alcohol, cada vez
estaba muy cariosa y ya nos habamos dado varios besos
en la boca. Pero fue Sara la que comenz a caldear el ambiente.
Cuando se acerc a m, se sent sobre mis rodillas y me propuso
jugar a la botella. Yo alucinado, dije que s, como no, que
siempre me tocara a m. Pero Sara me corrigi y me dijo que
ella besara a cualquiera de los que estaban en la habitacin.
Inmediatamente, le dio un largo e intenso beso en la boca
a Paula a apenas unos centmetros de mi cara. La nica que
no estaba del todo convencida era Laura. Pero, al final,
Sara la convenci y decidi unirse al juego. Esto es mejor
de lo que me esperaba, pens. Era demasiado inocente como
para imaginar que lo mejor estaba por venir, que me esperaba
una gran noche de sexo, mi primera noche.
El juego haba sido increble. Mientras que Paula y Sara
eran muy ardientes y sus lenguas buscaban con ansia la ma,
Laura era ms dulce y se limitaba a besuquear con ternura
mis labios. Debido a la excitacin creciente, en los ltimos
turnos las manos haban comenzado a desaparecer por debajo
de las ropas. Especialmente Sara, cuya mano ltimamente
no se haba movido de entre mis piernas, me haba hecho pasar
un rato muy placentero. Yo, para mi sorpresa, haba comprobado
que no haba nada bajo el pijama de Paula. A Laura mis caricias
le haban arrancado algn que otro suspiro.
Posteriormente comenzamos a hablar sobre temas subidos
de tono y Sara me pregunt si era virgen. Ella, por supuesto,
no lo era. Yo le dije la verdad, que s lo era. Mir hacia Laura
y le dijo: "Venga, antes me dijiste que te gustaba,
lo vas a pasar muy bien". Laura se puso colorada e hizo
un amago de irse. Posteriormente Sara me mir a m y me pregunt
si me gustaba Laura. Le dije que s. Me pregunt si me gustara
perder la virginidad con ella. Buff, mi corazn empez
a latir muy fuerte. Le dije que no me importara. Sara me
rode con su brazo y me acerc a Laura. Comenzamos a besarnos.
Paula estaba comenzando a desnudarme, mientras Sara haca
lo propio con Laura. Pero qu pretendan?Acaso queran
que lo hicisemos all frente a ellas?. Pronto comprob
que s.
Guiado por las dos chicas, mi cuerpo fue a parar encima de
Laura, cuya timidez desapareca por momentos. La candidez
de haca unos minutos se haba convertido en pasin. Mis
labios comenzaron a chupar el lbulo de su oreja mientras
mi mano acariciaba la parte posterior de su cuello. Despus
introduc mi pene totalmente erecto en su coo. Aunque
al principio hall un poco de resistencia, finalmente
se introdujo sin problemas y pude comprobar que se encontraba
perfectamente lubricada. Mientras la penetraba por primera
vez, pude comprobar que Sara y Paula tambin se desnudaban.
La situacin era maravillosa. Mis labios se deslizaban
por la boca, las mejillas y el cuello de Laura. Mientras
tanto, me introduca dentro de ella a un ritmo constante,
suavemente. Sus gemidos y el olor de su perfume me excitaban
como nunca. Poda notar la humedad y el calor de su vagina,
nunca antes penetrada, cuya puerta haba sucumbido sin
problemas a la primera de mis embestidas. Mientras tanto,
notaba como otras manos, que no eran las de Laura acariciaban
tambin mi espalda. Unas uas largas estaban movindose
a lo largo de mi espalda, desde el cuello hasta el culo. Levant
un poco la mirada y pude ver como Paula y Sara, completamente
desnudas se besaban, se acariciaban, me acariciaban.
Los jadeos de Laura haban ido aumentando, al ritmo que
impona. Cerraba los ojos y morda su labio inferior intentando
contener sus gritos. Un ligero rubor coloreaba sus mejillas.
Pronto ms gemidos se unieron al de Laura. Sara se encontraba
ahora mismo entre las piernas de Paula y su lengua le proporcionaba
un dulce placer. Pens que iba a correrme. Aguant un poco
ms. Laura comenz a experimentar un intenso orgasmo.
Sus gemidos se haban convertido en gritos, bajo mi cuerpo
notaba como ella se estremeca y sus uas se clavaban en
mi espalda. Yo notaba como se deshaca de placer. Fue entonces
cuando me corr. Durante un momento nos fundimos en el mayor
placer que se puede experimentar, nuestros cuerpos, empapados
uno del otro, se movan al unsono y parecan uno solo.
Pas un rato hasta que me recuper de esa intensa sensacin.
Abrazado a Laura, apenas pude or el ruidoso orgasmo que
Paula acababa de tener. Por un momento todos (menos Sara,
que acariciaba con sus dedos su precioso y hmedo coo)
nos quedamos parados intentando recuperar la respiracin.
Yo me senta como flotando. Pronto sal de esa sensacin,
tras or los gemidos de Sara, que se encontraba tendida
junto a m y que arqueaba la espalda en espasmos de placer.
Cuando recuper su respiracin normal, se acerc a m y
comenz a susurrarme al odo. Notaba su respiracin, su
aliento y eso me pona a cien. Me dijo: "Paula y yo te
hemos hecho un favor. No crees que deberas agradecrnoslo?".
Me confes que, como pago por los servicios prestados,
solamente queran que les comiera sus respectivas rajitas.
Pronto comenc a hacerlo con Paula. Mi lengua se desliz
por la parte interior de sus piernas, desde las rodillas,
acercndose cada vez ms al lugar esperado. Mientras tanto,
mis manos acariciaban sus piernas y sus pies. Posteriormente
mi lengua se puso a lamer los labios de su coito, con movimientos
de abajo a arriba terminando en la zona del cltoris. De
vez en cuando, trataba de separar los labios para poder
introducir mi lengua en su interior o daba besitos, unas
veces suaves y otras ms fuerte. Su olor, su sabor y las reacciones
que provocaba en ella me excitaban cada vez ms. Cuando
ya estaba lo suficientemente caliente y su cltoris estaba
lo suficientemente duro, lo sujet entre mis labios, como
tratando de succionarlo, y juguete con l rozndolo con
mi lengua. Mis manos, en ningn momento, haban parado
de acariciar a Paula. Sus gemidos aumentaron y comenz
a pronunciar mi nombre, me peda que no parase nunca.
No me explico cmo pudo suceder, pero no haban pasado ni
diez minutos y mi pene ya estaba completamente duro. Alguien
se dio cuenta rpidamente pues not que una lengua comenzaba
a juguetear con mi pene. Una? No, eran dos. Increble,
Sara y Laura jugueteaban con sus labios y lenguas conmigo
en medio y yo senta el mayor placer que se pueda imaginar.
Algunas veces, sus lenguas suban y bajaban como si estuvieran
tomando un apetitoso helado. Otras veces lo besaban, especialmente
la punta. Tambin lo introducan en su boca y lo chupaban
y succionaban.
Animado por las dos chicas, decid concentrarme en Paula
y ella comenz a gritar de placer. Estaba completamente
a mi merced y yo regulaba sus sensaciones. No la dej llegar
al orgasmo hasta despus de un rato. Cuando levantaba la
pelvis en estremecimientos de placer, yo la segua, me
mova con ella, mantena mi boca en su cltoris. Jugaba,
aumentando y disminuyendo el ritmo a mi voluntad. Deslizaba
dos de mis dedos suavemente por su raja. Presionaba la lengua
contra el cltoris, cubrindolo con mis labios. Cuando
finalmente lleg al xtasis yo ya estaba casi a punto de
llegar al orgasmo. An gritaba Paula cuando Sara introdujo
casi todo mi pene en su boca. Ya no pude aguantar ms y all
mismo me corr. Se dirigi hacia al bao para limpiar lo
que yo acababa de derramar. Antes de irse pude ver como un
pequeo hilillo de semen le asomaba por la comisura de los
labios. Posteriormente, cuando volvi, comenc a lamer
a Sara. Nadie me hizo nada en esa ocasin pues Sara haba
dejado claro que mi tercer orgasmo iba a ser solamente para
ella. Me haba prometido el polvo de mi vida y yo la cre.
Sara me explic qu era lo que quera que hiciese. Como si
fuera una profesora, me deca qu zonas de su coo deba
estimular y cmo para llevarla al lmite del placer. Mis
labios y mi lengua, guiados por sus indicaciones le proporcionaron
un fabuloso orgasmo. Casi inmediatamente, se sent sobre
mi pene y comenz a cumplir su promesa. Si el polvo con Laura
haba sido maravilloso, no hay adjetivos para describir
lo que Sara era capaz de hacer en la cama. Como una bailarina,
ejecutaba los movimientos idneos en cada momento. Tan
pronto me encontraba encima como debajo. Tan pronto mis
labios succionaban sus pezones y recorran su vientre
como su lengua se centraba en mi cuello y en mi pecho. Yo senta
que haca lo que ella, en cada momento, deseaba. Fui como
un juguete destinado nicamente a darle placer, pero,
a cambio, pude experimentar unas sensaciones que nadie
ms ha conseguido igualar. Como un slo cuerpo estremecindose
una y otra vez, yo senta que me perda en un pozo sin fondo
y ella me susurraba al odo, entre gemidos, mi nombre.
Bajo la mirada de Paula y Laura, que se masturbaban una a
la otra, alcanzamos un xtasis total que pareci eterno
y nuestros labios se fundieron en un beso entrecortado
por los gemidos que ni uno ni otro podamos contener. Posteriormente
nos abrazamos y as, por causa del alcohol y del dulce ejercicio
que habamos realizado, nos dormimos.
Esa gran noche acab ah, aunque durante tres das ms pude
disfrutar de la belleza y la pasin de Sara. Despus, a lo
largo de mi vida, he tenido ms experiencias pero ninguna
ha podido igualar lo que pas aquella noche, en la que tres
mujeres jvenes y bellas me ensearon los secretos del
sexo.
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