Cuentos II

Me encuentro delante de un folio en blanco que me grita same
y no se que decirte. Se me refleja tu nombre en cada rincn
de mi casa, all donde vaya, all ests t.
Finalmente me siento en mi butaca y te dibujo en mi mente,
linda, perfecta, lo que yo so y te moldeo a mi ilusin.
Imagino que te siento, que te acurrucas en mi regazo mientras
me dejas acariciarte, sentirte, sentir cada mota de tu
piel, cada milmetro de tu cuerpo, sentir en mi cuello tu
aliento, tu respirar, sentir como a cada momento me enamoro
mas de ti. Estar loco? Te cuento como me enamore, susurrndote
en el odo, en voz baja, mientras t cierras tus bellos y
lindos ojos, esas dos a gatas de cristal que brillan cuando
me ven.
Te encontr entre miles de estrellas, no se quien eres,
como eres, solo te siento, y siento como en mi interior me
martillea un nico pensamiento, un nico recuerdo, un
nico t, tu nombre, bella Rosa.
Me enamore, sin conocerte, de ti; sin saber si eres guapa
o fea, sin saber nada ms que tu esencia me sedujo, quien
me dira que me volvera a sentir como un adoles-cente que
encuentra su primer amor.
Y t sigues all, conmigo, sentada en mis rodillas, con
tu cabeza en mi pecho y cogindome las manos para que te acaricie
tu esbelto ser sin dejarme ni un centmetro sin explorar.
Mis tmidos dedos aren tu blusa, desabrochando, uno a
uno, los botones que le mantenan abrochada, hermtica,
al tiempo que mis labios besan tu cara y mi suspirar alisa
tu pelo.
La blusa, al final va cediendo a mis dedos: primero, un
botn, despus otro, y otro., hasta que cae rendida a ambos
lados de tu cuerpo.
Acaricio tus pechos por encima del sujetador, que le queda
poco tiempo de de-fender el tesoro que esconde.
Te lo quito y notas como entre tus piernas, va creciendo
mi ser. Mis dedos abruptos intentan convertirse en suaves
plumas de terciopelo y poco a poco moldeo tus lindos senos
al tiempo que tus pezones.. crecen y crecen, poco a poco,
hasta sobre-salir de esas montaas como una cima recin
conquistada.
Descienden mis dedos entre tu cuerpo hasta llegar a tu
planeta Venus, dormido bajo una minscula tela que lo mantiene
alejado del mundo. Traspaso esa tela y acaricio tu pubis
desrtico, cuidado en un vergel, virgen y hmedo para m.
Tus manos toman las mas y hacen que mis dedos penetren
en tu monte, tocando tu cltoris ms y ms y ms. Te incorporas
y me besas. Me levantas de mi butaca y me llevas hacia la habitacin
del fondo, la ms alejada, la ms intima.
Me tumbas en la cama y ahora eres tu quien me va quietando
poco a poco, des-pacio, sin prisas, la ropa.
Me besas. Tus labios son como el agua del mar, me impregnas
de tu ser, de tu esencia, de tu saliva. TE QUIERO !!!
Bajan tus dedos por mi piel, estremecindome de placer,
despejando todo lo que te encuentras delante. Sabes? Mi
cuerpo esta hmedo de pensar que me estas haciendo feliz.
Me arrancas el slip y juegas con mi pene, que crece a cada
momento ms y ms.
Lo besas, te lo metes en la boca y juegas con tu lengua. Me
haces una felacin ayudada de tus manos. Una de ellas toca
mi escroto y mis testculos se entremezclan con el sudor
de tus dedos.
Casi estoy a punto, te pido que pares pero t no haces caso
y sigues hasta que llegado el momento, mi semen salta hasta
el fondo de tu boca. Juegas con el y me besas, sin vaciarla.
Poco a poco siento como de tu boca pasa a la ma y bajas por
mi cuerpo dejando un rastro de semen y felicidad. Vuelves
a meterte en la boca mi pene, dndome un pequeo e inocente
mordisco.
Te das la vuelta ponindote en posicin de gato y me pides
que te penetre por detrs. Gritas, pero no de dolor, sino
de placer, la sientes muy dentro. La dejo quieta en tu interior
para que la notes, luego la saco, te doy un beso negro y un
cachete carioso en ese culito respingn que tienes. T,
te tumbas boca arriba y te penetro por delante. Tus gritos
son cada vez ms fuertes, no son dolor, es placer. Tus uas
se clavan en mi espalda y me dices mil veces Te quiero!

<< Prev alt sex stories Next >>