Confesiones de una Profesora.
Muchos alumnos haban pasado por mis clases. Durante el
tiempo transcurrido dictando la materia contabilidad,
me encontr con algunos jvenes normales, otros inestables,
otros violentos, otros muchos otros
Pero este ao pas algo diferente durante su transcurso
el nuevo grupo de chicos y chicas fue preparando sus trabajos
y aportando diariamente sus vivencias, sus alegras,
sus desencantos y frustraciones. Trabajando junto a ellos,
todas las maanas me encontraba acompaada por la mirada
de un joven alumno del ltimo curso de media enseanza,
toda vez que ingresaba al establecimiento.
Se hallaba siempre rodeado de inquietas adolescentes,
algunas de ellas muy atractivas y altamente insinuantes,
pese a ello nunca evitaba saludarme con un espontneo y
ferviente: Hola profe!
Muy activo, creativo, capaz muchas cualidades para un
muchacho de su edad. Slo dieciocho aos. Presto a responder
por cada necesidad que se me planteara.
Cualquier cosa que precisara, all lo encontraba pendiente
del problema. Su aproximacin lenta por detrs me pona
expectante y su tranquilidad, sin dejar de mostrar una
dulce sonrisa, me haca sentir muy bien.
Al principio me pareci que lo que buscaba era una buena
nota en su libreta de calificaciones pero despus comenz
a acentuar su inters en la materia haciendo ms y ms preguntas,
y de esta manera me di cuenta de que intentaba retener para
s toda mi atencin.
Hasta que un da en plena clase desliz un breve comentario.
Manifest que estaba enamorado de una profesora. Lo dijo
con la seguridad de que yo lo escuchara y no quiso revelar
la identidad de la profesora ni siquiera ante el requerimiento
insistente de sus compaeras. Mantuvo firmemente su silencio.
Y yo el mo porque estaba alcanzando a comprender que la
persona de la que estaba enamorado era yo, con mis cuarenta
y cinco aos. Conjur todos mis miedos y una tibia sensacin
de espera se fue apoderando de mis pensamientos ms ntimos.
Despus de esta declaracin inusual, las clases empezaron
a tener un matiz ms atractivo, desarroll un poco por curiosidad
de mi parte hacia este joven que avanzaba de esta particular
manera, y otro aspecto interesante del tema era poder aventurar
el final de toda esta situacin.
Cuando menos lo esperaba me lo encontr en la calle.
Muy atento y correcto me explic y no tuve porqu dudar de
sus palabras, que deba realizar trmites con relacin
a su inscripcin en una Universidad. Y me pidi que lo asesorara
sobre los contenidos de la carrera. Lo invit a subir al
auto, dado que llevaba su misma direccin.
Recuerdo que sentada a su lado volv mi mirada hacia su rostro
y me gust encontrar sus dulces ojos brillando de deseos
inconfesables.
Suavemente mir sus enrulados cabellos claros que le caan
sobre el rostro, su piel levemente tostada y fresca, una
honda simpata brot entre ambos, y despert en mi una sensacin
mucho ms clida, y de algo ms que solo una mujer de mi edad
conoce y sabe de qu se trata Le expliqu a grandes rasgos
y mientras manejaba, los contenidos de las materias que
deba cursar, los problemas y dificultades que le acarrearan,
y las formas posibles de resolucin. Lo dej en la Universidad,
estaba visiblemente agradecido y permit que se despidiera
con un beso en mi mejilla. Me impregn la piel con la humedad
de sus labios.
A la semana siguiente, mientras me hallaba en un aula sola
y corrigiendo unas pruebas, apareci de improviso con
su habitual saludo y se sent del otro lado del escritorio.
Nada haca suponer que me abordara como lo hizo.
-Profe, no s cmo va a tomar mis palabras pero no deseo que
se ra o me mal interprete Pero desde hace tiempo siento
la apremiante necesidad de decirle que quiero salir con
Ud.
Levant mis ojos del papel y lo mir a los suyos. Primero
me mord los labios para no rerme.
Vea su deseo, su calentura en esos ojos marrones que me
calaban y aguardaban ansiosos una respuesta afirmativa
de mi parte. Empec a jugar con eso, de alguna manera, a disfrutarlo
lentamente.
Y repiti suavemente, y en vos ms baja, acercndose todo
lo que le permita el ancho del escritorio: -quiero salir
contigo.
Me puse una mscara de seriedad, al mismo tiempo que senta
un suave apretn en los labios de mi vagina, producto de
las sensaciones que me invadan.
-Sabes que ests hablando con una profesora? Sabes que
esta profesora est casada, tiene hijos de tu edad, y adems
podra ser tu madre?
Se puso plido, su boca qued entreabierta por mi sorpresiva
y fulminante respuesta. Mir sus jugosos labios y no pude
menos que desearlo. Me saqu un zapato sin que lo percibiera,
y por debajo de la mesa estir mi pierna hasta que mi pie se
apoy entre sus piernas, sobre su juvenil y hermoso bulto
que irradiaba un intenso calor.
-Vaya que tienes lo tuyo. -Le dije, y se sinti aliviado.
-Me asust profe
-Espero no te asustes cuando est a solas y desnuda contigo,
porque pienso dejarte clamando por agua
Me levant y me estir hacia su boca y bes esos labios hmedamente
dulces. Quedamos en encontrarnos en el parking donde yo
haba dejado mi auto estacionado. De all partimos a un
motel situado en las afueras de la ciudad, sobre una ruta.
Durante el trayecto puso su mano sobre mi muslo y lenta y
delicadamente la fue subiendo hasta encontrarse con mi
pubis desnudo. Yo ya me haba sacado la tanga en el bao del
colegio.
Me pas una mano por el hombro y me besaba el cuello y las mejillas
mientras yo corra por la ruta deseando llegar a destino.
Su dedo hurgando en la entrada de mi vagina me produjo un
orgasmo y deb desacelerar el auto y tirarme hacia la derecha.
Ya haba entrado en mi juego. Cuando ingresamos a la habitacin
del motel me detuvo del brazo y me impidi ir al bao a higienizarme.
-Lo quiero as, quiero sentir tus perfumes, reina -dijo
y me estrech entre sus brazos. Nos besamos apasionadamente,
y su lengua hurgaba en el interior de mi boca como buscando
comerse mi alma, al mismo tiempo que mis manos bajaron el
cierre de su jean y dejaban asomarse ese miembro duro y sedoso
que mis dedos acariciaron incansables.
-Cuando a fin de ao te recibas te dar una fiesta particular
-le dije segura de que empezaba algo que no terminara all.
Al instante yo estaba de rodillas sobre la alfombra besando
su pene, mamando y saboreando los dulces licores que empezaban
a salir, preanunciando lo que sera ms tarde su primer
orgasmo con una mujer.
Sus manos acariciaban mi nuca, me jalaban de los cabellos
haciendo entrar y salir su miembro de mi boca con frenes.
Luego me detuve, lo llev hasta la cama, lo arroj con violencia
y le arranqu -s le arranqu los pantalones- e inici mi
desnudo lentamente, mostrndole cada parte ntima y prometindosela
slo a l. Salt sobre l y me mont su erguido miembro hasta
sentirlo bien en el fondo de mi vagina. Cabalgu, s cabalgu
como una puta desbocada arrancndole gritos placenteros.
Sent su semen caliente llenando mi ardorosa cavidad,
y lo segu montando hasta sacarle la ltima gota. Luego
me fui al bao a higienizarme, me pint adecuadamente,
me perfum, y volv para mamarlo otra vez. Todo su cuerpo
responda a mis labios, a mi lengua y a mis dedos que buscaron
jugar con el orificio de su culo. Se qued muy quieto gozando
y sintiendo hasta que la dureza de su miembro era ms que
justa para sentirlo otra vez.
Me puse en cuatro patas en la cama para que hiciramos de
perritos y no tard un instante en penetrarme una y otra
vez hacindome vibrar, frotando las paredes de mi concha.
Mis gritos traspasaron las paredes y se volvieron incontenibles.
Alguien golpe en la puerta pidiendo que subiramos la
msica, y yo le grit que s, que se fuera que en minutos terminaba
No percib que la puerta se abri lentamente y el conserje
estaba espiando la escena con mucho placer, viendo como
un muchachito se haca a una madura como yo. Cuando lo detect
en un espejo, le dije que pasara.
-Ven tierno, date un gustito, ponme tu pedazo en mi boca
as me completas un poco ms.
El conserje me la puso en la boca, mientras mi alumno me daba
cada vez ms fuerte. Ya no poda gritar con semejante miembro
hasta la garganta. En ese instante mi alumno la sac y me
humedeci la cola con su hermosa lengua, tras lo cual me
penetr tambin analmente. En unos minutos tena mi boca
y mi culo llenos del semen proveniente de dos hombres distintos.
Cuando salimos del motel, mi alumno me coment que si quera
fiesta l podra drmela con otros compaeros. Estbamos
en el parking, dentro del auto y lo bes en los labios. Se
calent otra vez, abrindome la blusa y besndome los pezones.
No pudimos postergarlo, inclin el asiento completamente
hacia atrs, me levant la falda y me abr de piernas. Se
subi encima y tuvo otro formidable orgasmo en mi vagina.
Me dej los labios rojos por los mordiscones que me peg
cuando acababa.
Luego partimos, en mi asiento delantero haban quedado
rastros de su semen, y se durmi unos minutos apoyando su
cabeza en mi hombro.
Cuando estuvimos a unas calles de su casa lo despert y nos
despedimos con un beso formidable.
A la semana siguiente entraba a un aula vaca para corregir
unas pruebas cuando una mano desde atrs acarici mis glteos.
Al darme vuelta encontr su sonrisa, y su bulto empujando
desde debajo de la fina tela de sus pantalones.
-Qu pasa? Quieres otra vez? -dije
-S, contigo quiero todos los das.- Me lanz el desafo.
-O.K., pequeo, t te lo has buscado. Ya sabes donde est
el parking y cul es mi automvil.
Esa tarde volveramos al mismo hotel, pero esta vez no estaba
aquel conserje, por lo cual nos echamos varios polvos sin
invitar a nadie a la fiesta. Pero ese da me pidi un favor
especial para cuando se recibiera. Quera su fiesta particular.
Y yo acept, sin saber qu me deparara ese fin de ao.
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