Atrapados por la nieve

El mes pasado hice un viaje de trabajo acompaado de dos
compaeras de mi misma empresa. Nos desplazamos en coche
hasta el lugar de destino, donde asistimos a unas conferencias
en un recinto ferial, en busca de nuevos clientes y novedades
en el sector.
Como acostumbra a pasar en estos actos el aburrimiento
fue la tnica general de los dos das de trabajo. Pero cuando
nos disponamos a regresar el tiempo cambi bruscamente.
Cuando no habamos recorrido ni una tercera parte del camino
una nevada nos sorprendi en la carretera. Como no disponamos
de cadenas y el tiempo no amainaba decidimos buscar refugio
en algn hotel, pero como todos los viajantes haban tenido
la misma necesidad nos cost encontrar algn lugar donde
pasar lo que quedaba de da y seguro que la siguiente noche.
Finalmente encontramos una habitacin libre en un pequeo
hotel de carretera. Como estaba lleno no tuvimos ms remedio
que compartir los tres una nica habitacin de matrimonio.
Pasamos lo que quedaba de tarde jugando a cartas en el bar
y viendo como la nieve ocultaba la carretera. Cenamos en
el restaurante del mismo hotel, que por suerte dispona
de abundantes mantas y buena calefaccin, puesto que la
temperatura bajaba vertiginosamente.
A la hora de ir a dormir tuvimos que plantearnos el problema:
quien dormira en la cama. La habitacin era muy pequea;
contaba nicamente con una cama de matrimonio, una silla
y un bao y no haba espacio ni para poner un colchn suplementario
en el suelo, por lo que o la compartamos los tres o alguien
debera pasar la noche en la silla.
Hasta entonces nuestra relacin haba sido estrictamente
laboral, pero durante la cena empezamos a hablar de temas
ms y ms personales, hasta que ngela nos explic que era
usuaria asidua de clubs de intercambio con su marido. Marta
se interes mucho en el tema, y porque negarlo, yo tambin.
Nos explic sus gustos y prcticas, respondiendo a las
preguntas que Marta le haca. En la cena habamos bebido
bastante, por lo que cuando subimos a la habitacin ya estbamos
bastante entonados. ngela sugiri que lo echsemos a
suertes, y Marta estuvo de acuerdo.
Marta sugiri maliciosamente que utilizsemos alguno
de los juegos que ella practicaba en sus juegos con su marido
para repartirnos el lecho y ngela, quien saba que el juego
acabara con los tres en la cama, indic que lo mejor era
jugar a algn tipo de juego de prendas, pensando que al final
alguien se cortara. Nos jugamos las prendas a los dados
y poco a poco los tres fuimos quedndonos desnudos. Marta
fue la primera en quedarse en ropa interior y en la siguiente
mano fue ngela quien se qued solo con las bragas y los sostenes
trasparentes. Yo an conservaba los pantalones. Pens
que ah acabara el juego, pero ni ngela ni Marta quisieron
darlo por acabado. Poco despus Marta perdi otra mano,
y nos dijo que si queramos sus sostenes furamos a buscarlos.
ngela, quien le haba ganado la mano, no se lo pens dos
veces, se puso tras ella y le desabroch el sujetador. Cuando
call los pechos de Marta se desparramaron con los pezones
erectos. ngela se los acarici suavemente desde atrs,
a lo que Marta no solo no se opuso sino que cogi sus manos
para guiarla en su exploracin.
Yo estaba superexcitado y en la siguiente mano perd. No
saba si mi ereccin las molestara, pero entre las dos
me incorporaron y me desabrocharon los pantalones. ngela,
situada frente a m, acarici mi sexo sobre mis calzoncillos,
mientras Marta haca lo propio con mis nalgas. Mi pene se
agitaba violentamente dentro de su refugio, mientras
mis compaeras no hacan sino aumentar mi turbacin.
Luego ngela perdi dos manos seguidas. Me acerqu a ella
para quitarle las bragas y se puso incorporada sobre sus
rodillas encima de la cama. Sus bragas estaban tambin
hmedas por la excitacin, y cuando se las baj hasta las
rodillas se tumb hacia atrs para que Marta la librase
de ellas. Entreabri sus piernas mostrando su sexo, totalmente
rasurado, luciendo un pircing en sus labios.
-Y ahora que has perdido, qu haremos contigo? pregunt
Marta.
-Todo lo que queris
Acarici sus labios mientras Marta recorra su pecho con
la punta de sus dedos. La bes en la boca al mismo tiempo que
Marta empez a comerle los pezones. ngela se estir en
la cama, facilitndonos el camino para que pudisemos
satisfacer sus ansias. Me apart un momento y mir a Marta.
Le acarici la cara y empuj suavemente su cabeza, conducindola
y acompandola hasta su sexo. Marta la mir a los ojos desde
ah abajo, y tras ver la cara implorante de ngela empez
a besarle y comerle el coo. Empez suavemente, besando
sus labios, recorrindolos luego con la lengua, entreabrindolos,
humedecindolos an ms y pas entonces a jugar con el pircing.
ngela la agarr por el pelo y la apret hacia dentro de ella.
Marta le comi el cltoris, le introdujo la lengua en la
vagina y se ayud con los dedos para saciarla.
Explor todo su sexo, recorrindolo con la lengua y los
dedos, introducindoselos tambin primero en la vagina
y luego en el culo, que humedeci previamente con unos lametones
furtivos. ngela se corri en su boca, mientras yo pas
a comerle el culo a Marta.
Luego fue Marta quien pas a recibir los carios de ngela.
Se sent sobre su cara para que ella pudiera devolverle
los carios que antes le haba dado. Pasado un rato Marta
se tumb en la cama y le pidi a ngela que la masturbara introducindole
los dedos en la vagina. Poco a poco fue introducindole
los dedos, cada vez ms profundamente. Primero dos, luego
tres y como an peda ms al final le introdujo la mao hasta
casi la mueca. Mientras tanto yo me sent sobre ella para
que me diese placer oral. ngela mova suavemente su mano
dentro de Marta y se ayudaba con la lengua para comerle el
ctoris. Cuando me corr en su boca ella tambin se corri.
Pens que se tragara mi pene, pero solo se trag mi semen.
De hecho ngela le recrimin que no le hubiese dejado ni
una gota para ella.
Marta nos confes que ese haba sido el orgasmo ms brutal
que haba experimentado nunca.
Como ya podis imaginar dormir dormimos poco, pero los
tres compartimos la cama.

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